Carolina García1

No quiero que mi trabajo se derive del arte; quiero que él comience con la vida, y ella está en la calle ahora. Ya no me siento cómodo en un museo… Me interesa lo que se llama lo vernáculo

Walker Evans 1971

Llegó el día tan esperado! muy emocionada de ser tan bien recibidos por Lucia, Wania, Samantha, Tiago, Fernanda, Miguel, Andre, Daniel. Y compartir esta celebración con Laura, Alberto, Analía, quienes estuvieron en los inicios de Calibán, junto con Mariano y Leo. Raya, editora excepcional, que la hizo andar en tiempos donde nada hacía pensar que podíamos seguir adelante. Mati, Mariana, Silvana, Ceci, Nilse, compañeras de ruta.

En enero nos propusimos algo que parecía un “delirio”, que los festejos fueran presenciales, realizar una especie de intervención a lo largo del año, con actividades en diversas localidades de AL. Como en las “llamadas” del candombe afrouruguayo, al sonido de los tambores, fue una apelación potente a juntarnos. Comenzamos en Montevideo, siguió San Pablo, México y hoy en Río.

Es importante celebrar y detenerse para lograr una perspectiva en la mirada. Luego de 10 años, revisar los lugares de enunciación desde los que surge Calibán. Resituar las referencias, como se planteó en la actividad en nuestro último Congreso. Se ha creado en torno a Calibán un movimiento, una comunidad latinoamericana de psicoanalistas lectores, me gusta decir, desparramados por diversos rincones de Latinoamérica.

Calibán es un trabajo silencioso, como lo es la lectura. Posible por un esfuerzo colectivo, de muchas horas, como barcos que navegan en la noche. Es un gran emprendimiento, una obreria calibánica, de manufactura editorial, a gran escala. Vean que más de 70 colegas participan directamente en el trabajo editorial, más de 100 colegas en los referatos. Si agregamos a los autores, el número supera los 200. Si tenemos en cuenta los lectores se amplía el universo simbólico y humano de Calibán

El psiconanálisis es una operación de lectura. Re Reading, así vi que se designan algunas librerías emergentes, de textos usados. Expresa bien las nuevas lecturas, sobre otras lecturas, que precisamos, analistas de diversas regiones de una Latinoamérica postergada y muticultural.

Una publicación que sale dos veces al año, en dos idiomas, al mismo tiempo, simultáneamente, para pensarla enteramente desde dos lenguas. Esto imprime un modo propio y un carácter único de publicación. Algo muy excepcional. Samantha con el proyecto Puente entre lenguas lo ha hecho avanzar en Fepal. La traducción es un lugar de alteridad. Se establece un cuerpo a cuerpo entre dos lenguas diferentes. La traducción no está jamás del lado de lo idéntico. Se crean puentes donde había muros, que no son solo idiomáticos, son también políticos. De las políticas de transmisión del psicoanálisis.

Calasso, dice que los libros únicos son aquellos en los que al autor le ha pasado algo, ha sido atravesado por otra cosa y transformado en estilo. Siendo atravesados por otra cosa, Calibán está habitada por múltiples estilos, un estilo polimorfo. Donde conviven ensayos, textos cortos de debate, crónicas y el espacio para el encuentro con las disciplinas humanas.

Calibán no tiene nada asegurado, y sabemos de las fragilidades de las publicaciones, lo poco que duran. Los pasajes en la trasmisión escrita son tan simbólicos como frágiles. Las endogamias con sus dogmatismos, con las resistencias a lo nuevo, habitan siempre en cada uno y tienen sus ecos en las empresas colectivas. Como las homogamias que cierran fronteras. Y sobre todo que sea oficiante, pero que no se oficialice en su discurso, salir de endogamias pero estar advertidos de no quedar atrapados en nuevas.

Desde variadas referencias, desde un psicoanálisis en clave latinoamericana, en lengua menor, nace este Calibán antropógafo, un espacio para cuestionar lo naturalizado, implantado, lo fetichizado. Referencias que nos permitan cuestionar los discursos hegemónicos y el potencial que habita en los márgenes. Márgenes que también son los del encuentro con el arte y la cultura. Y hacerla avanzar con los artistas de nuestro tiempo. Que las portadas sorpendan al lector, esa piel del libro, que aísla un libro del resto, como la epidermis (R. Calasso). La portada es una señal de la obstinada resistencia a este proceso que tiende a convertir todos los libros en uno solo, en esta era digital. Defendemos la revista como objeto.

El eclipse de la palabra del otro

El personaje Calibán representa una visión del colonizado y de los pueblos nativos. Es una metáfora de la modernidad. Ese mal salvaje, de la obra de Shakespeare. Allí el caníbal es un monstruo deforme, a quien Próspero le ha robado la isla y le ha impuesto su idioma. Con tal crudeza muestra la realidad del colonialismo. La civilizacion desvastadora, ha canibalizado al otro, lo ha expropiado de sus bienes, incluso el más preciado, su lengua.

La Antropofagia (tomada del movimiento modernista brasilero) surge como un modo de recuperar una voz propia, y reapropiarse de la humanidad perdida. Paradojalmente Calibán es el canibalizado, que se ha quedado sin voz, balbucea, porque hay una única lengua, la del Amo. Es el monolingüismo llevado al límite.

El eclipse de la palabra lo tomo de Primo Levi. Primo Levi relataba que en los campos de exterminio nazi, aquel prisionero que no entendía la lengua del fuhrer era considerado un bárbaro. Sin lengua, la aceptación del eclipse de la palabra era un síntoma fatal.

Sabemos que la barbarie y lo bestial, acechan en los ángulos ciegos de la civilización, tomandon nuevas formas, con medios más poderosos y con una inesperada ubicuidad.

En su reverso está el umbral invisible de la esclavitud moderna, en sus diversas figuras. La servidumbre voluntaria, decía Nietzsche tomando de La Boètie, aunque tendríamos que cuestionar qué tiene de voluntario, ya que estas posiciones se tejen en las retículas del poder, del saber, en la domesticación de deseos, en el espacio social/sujeto.

Hoy la mayoría de la población vive en áreas urbanas, en un planeta en el que el 80 por ciento de la tierra está en manos de un 20 por ciento de la población. En América Latina la situación no mejora, siendo el continente con los mayores niveles de concentración de riqueza y desigualdad. Con la atroz depredación de los recursos naturales. Se dice que es el fin de la naturaleza, en el sentido de la alteración irreversible del ritmo regular, los ciclos y parámetros de vida. La naturaleza ya no es natural. Y el colonialismo ha sido la causa principal de las catástrofes naturales que devastaron el mundo extraeuropeo.

1492 es el acta de nacimiento del mundo moderno. En esa fecha, España se vació de sus judíos y musulmanes y comenzó el genocidio de las poblaciones indígenas del “nuevo mundo”. El racismo de la España inquisitorial (pionera en la historia del racismo occidental) fue una forma inédita de etnocentrismo. El genocidio de las poblaciones indígenas respondía a estos dictámenes, el origen impuro que los asimilaba a los infieles y a una subhumanidad bestial. Desde estas narrativas se construyeron las figuras negativas de la alteridad, como el judío, el indígena, el negro. Estos conceptos han actuado como epistemes con eficacia performativa. Podrán leer en este número, en Ciudades invisibles, un texto conmovedor sobre la ciudad de Pelotas y lo que representó el pelourinho.

En Discursos interrumpidos, Benjamin propone que la rememoración es un combate por el pasado oprimido en nombre de las generaciones vencidas. Esta perspectiva benjaminiana no es idealista; supone reemplazar la relación mecánica entre pasado y presente, sustituyendo el discurso del progreso por la discontinuidad histórica. Tampoco es una concepción post moderna dado que no lo conduce a una concepción agonística. Es una forma heterodoxa del relato, un inacabamiento en el pasado que debe repararse en el futuro. Así, Benjamin reivindica la necesidad urgente de organizar el pesimismo. Un pesimismo activo, volcado al objetivo de impedir el advenimiento de lo peor2, como señala Michael Lowy. Interrogar el presente desde el punto de vista de los vencidos es apropiarse de un conocimiento diferente respecto a los puntos de vista oficiales.

Hace poco, estando en una ciudad de España, en una calle principal, me detengo ante unos letreros vistosos, con anuncios publicitarios de una Universidad; en ellos figuraban las fotos de distinguidos profesionales que por ahí circularon. La secuencia llega a sus fundadores, nombrando a un matemático, un ministro y destaca a Pedro Blanco, el mayor traficante de esclavos español del siglo XIX. Desconcertada, fui a ver quién era este personaje. Lo que encontré fue muy revulsivo y perturbador. ¿Porqué en un espacio público se destaca algo tan obsceno y de tal violencia? Entre horrores, delitos y delirios… ¿habrá espacio para otros paradigmas civilizatorios?

Aprehender la violencia significa interrogar su relación con el poder, como prácticas de control que penetran imperceptiblemente el tejido de la vida misma.

Solo algunos sismógrafos sensibles, la mayoría exiliados, outsiders, encarcelados, reconocieron las cesuras de la historia. Mostraron las grandes violencias del siglo XX como heridas que modificaban la imagen del hombre.

El psicoanálisis no es solo aquel que señala la herida, participa él mismo de esa herida que es la del sujeto moderno. Y por eso precisamos analizar los juegos de saber, poder y  sujeto en los que se instituye el psicoanálisis. Romper la fijeza del lenguaje, los lenguaje-ventosa, como dice Barthes, que conducen a la asignación de identidad, el estereotipo. Acercarnos a las discontinuidades, a las rupturas, al clinamen, por donde la novedad se desliza.

Hasta qué punto el psicoanálisis que asume en el siglo XX un lugar revolucionario, en el siglo XXI es de resistencia.

Infieles e impuros. Lugares do delirio

Desde esta práctica que ejercemos a diario como psicoanalistas, podemos asomarnos al reverso de la vida contemporánea. Los modos como gozamos, sabemos, y disentimos en la vida cotidiana.

El espacio analítico ofrece un espacio otro, alojando otra escena, la de los deseos singulares y no colectivizables. Lo que no marcha al mismo paso, o escapa a lo común, para enfrentarnos a lo heterogéneo y lo menos pensado.

En este lazo se permiten recreaciones o nuevas versiones a los nudos sintomáticos que mantienen detenido al sujeto en el sufrimiento. El propio Winnicott ubicaba dos posiciones en el sujeto y en el análisis, el acatamiento o la creatividad. Winnicott apela al juego, para establecer una zona que no es de adaptación, ni acatamiento. Sabemos que alguien que juega está en mejor disposición para el lazo social, tomando nota de lo que ha ocurrido en sociedades que solo aspiraban al ejercicio mecánico de la razón.

Desde los estudios culturales aparecen nuevos modos de entender la producción de un pensamiento crítico, que no sea repetición y que de cuenta de las asimetrías desde las que se producen nuestros discursos en Latinoamérica. Otros modos de pensar las dimensiones subalternas en la economía simbólica. Resaltando los modos y experiencias de enunciación otra, que se abrigan en la cultura popular y desplazadas de los centros hegemónicos. Los modos de poner el cuerpo, narrar la vida, reír en común. Marcas de lo vernacular y lo popular, hecho comida, baile, narración, inscriptas en el territorio (O. Rincón). Enunciaciones que salen del canon, con sus tácticas para evadir la presión civilizatoria. Cartografías y cronografías diversas, por las superposiciones temporales, donde habitan los gestos ancestrales mezclados con lo moderno. En los diversos géneros músicales, donde vemos la inflexion de una concepción lineal del tiempo, combinando entrecruzamientos temporales. Expresiones que enfatizan lo performático y se ironizan los modos solemnes de la vida. Son otras tácticas para salir de la cultura del silencio, de lo invisibilizado.

Siguiendo estas ideas, desde el eclipse de la palabra y los discursos interrumpidos, se propician y potencian narrativas bastardas, impuras, desde donde la novedad se desliza.

En cambio, el espíritu de nuestra época sin espíritu, nos muestra las derivas de la mismisidad, los discursos de la identidad, con el cierre del inconsciente, el rechazo de la alteridad y sus consecuencias.

Frente al eclipse de la palabra la invitación de hoy nos lleva a los lugares del deseo y del delirio, para rescatar y escuchar otros decires, desde donde emerja una palabra con otros efectos. …son algunos apuntes

Referencias:
Culturas bastardas. Entre lo popular y lo coolture. Omar Rincón. Prometeo libros. 2021
Aviso de incendio. Walter Benjamin Michael Lowy. Fondo de Cultura económica. 2001
Antropofagia y autoritarismo en el psicoanálisis brasilero. Revista Calibán. Femeninx
Enzo Traverso. Las violencias del siglo XX.
Calasso Roberto La marca del editor. Anagrama. 2013
Zizek Slavoj. Como un ladrón en pleno día. Anagrama. 2021
Primo Levi. Los hundidos y salvados. Ediciones peninsula. 1989

Carolina García
Editora en jefe de Calibán

Notas

Notas
1 Presentado en la celebración de Calibán en su décimo aniversario, en Río. 7 de octubre de 2022. Mesa de diálogo: Lugares del delirio.
2 Contra la historia de los vencedores, la celebración del hecho consumado, los caminos históricos de dirección única, la apertura del pasado. Apertura del pasado y del futuro están unidos, señala M Lowy.

Deixe um comentário

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *